Excusas para no ir a clase

Excusas para no ir a clase

    INTRODUCCIÓN

    Ir a clase da asco. Se tenía que decir, y se dijo. Y sí, nadie va a discutir la obviedad de que es necesario para formarse, para aprender, para relacionarse, para no ser un inculto y un zoquete, pero negar que más allá de todo eso, hay días en que se vuelve algo sumamente tedioso, aburrido, pesado, monótono y fastidioso en extremo, sería negar una evidencia. A todos nos ha dado un ataque de pereza aguda en algún momento de nuestras vidas, tan solo de pensar en tener que aguantar la chapa del profe de turno. Y cuando digo a todos, es a todos. A tus padres también, aunque ahora digan lo contrario y pretendan hacerte creer que ellos gozaban yendo a la escuela o al instituto. De hecho estamos convencidos de que si tus padres vivieron su infancia o su adolescencia en los 80, uno de sus ídolos era Ferrys Buller. Preguntales, no lo podrán negar. ¿Qué quién es Ferrys Buller? Ferrys Buller es el protagonista de una película de los 80 que hizo del no asistir a clase un arte, no solo por las excusas que usó para no ir a clase, sinó por sacarle muy bien el jugo a ese día que faltó.

    CARPE DIEM

    Si vas a molestarte en poner una excusa para no ir a clase y a realizar el esfuerzo necesario para que sea una excusa creíble y que no te pillen, es importante que hagas que valga la pena. Sentimos comunicarte que poner una excusa para no ir a clase para quedarte en cama durmiendo es tirar tu tiempo y tu juventud por el retrete. Nosotros estamos dispuestos a ayudarte a inventar una buena excusa para no ir a clase, pero por favor, haz que valga la pena porque, y esto es muy importante, no va a ser algo que puedas ni debas hacer a menudo, ya que si lo conviertes en un hábito terminarán por no creerte, y es posible que llegue la ocasión en que necesites de verdad tener un día de “asuntos propios” y ya hayas dilapidado toda tu cuota de credibilidad. Lo sentimos, pero en esto aún no te gobiernas solo. Si vas a la escuela o al instituto, y hasta que seas mayor de edad, tus padres o tutores legales son responsables de que asistas a clase, por lo tanto ellos van a ser el primer escollo a superar y te recomendamos mantener una relación de confianza para que puedan convertirse en tus aliados en el arte de faltar a clase.

    TRABAJA LAS RELACIONES PÚBLICAS CON TUS ALIADOS

    Hablamos de aliados porque son muchas las barreras a superar si lo que deseas es conseguir librarte de ir a clase. Tienes que convencer a tus padres y a tus profesores de que realmente no puedes asistir. Te conviene además tener de tu lado a tus compañeros, ya sea para que te aporten una coartada o para que simplemente, no se chiven. Por último reconocemos la extrema dificultad de faltar a clase hoy en día, los grupos de whatsapp de padres y madres y las herramientas telemáticas usadas desde el colegio o instituto para mantenerlos informados pueden ser el enemigo número uno de cualquier excusa que pongas para no ir a clase. Por ese motivo necesitas mantener tu credibilidad intacta, tener aliados o siempre tienes la opción de convertirte en hacker. Sobre este último punto no vamos a dar más detalles, no queremos ser acusados de inducir a menores a cometer ilegalidades. Somos conscientes de que ayudarte a poner excusas para no ir a clase tal vez no sea de lo más ético, pero como ya hemos comentado, comprendemos tus motivos.

    Precisamente insistimos en el hecho de mantener una imagen de persona confiable para poder saltarnos el filtro del control telemático. Si confían en ti no investigarán ni preguntarán si la excusa que pusiste es cierta. Ya sean los profesores a tus padres o viceversa. Piensa que la mayoría de excusas se las vas a tener que poner a unos u otros, y difícilmente la misma excusa te sirva para ambos, así que tu mejor opción es que exista el mínimo de comunicación entre ellos y que siempre que sea posible, seas tú quien controle esas comunicaciones.

    WARNING

    Permítenos advertirte además, que si tus padres son unos psicópatas del control y se pasan el día debatiendo con otros padres en el grupo de whatsapp del cole, es posible que tus opciones se reduzcan hasta el punto de tener que acudir a realizar ciertos actos de los que ya hemos comentado que no queremos ser instigadores. No vas a encontrar esa información aquí, pero seguro que sabes donde encontrarla (guiño, guiño).

    CONSIDERACIONES PREVIAS

    Entendemos que si estás aquí es porque quieres poder saltarte alguna clase sin que haya represalias, y por ese motivo buscas una excusa que te pueda ser útil. Si eres de los que pasan de todo y no se va a molestar en aplicar bien la excusa para que funcione, te recomendamos desde ya que sencillamente no vayas a clase. Así, sin excusas. Si te preguntan di que no has ido porqué no has querido, y aprovechar los segundos de confusión que cree esa respuesta para gozar de la cara de incredulidad del adulto correspondiente. Eso sí, prepárate a gozar también de una divertidísima vida de incultura y trabajos precarios, porque si has llegado a este punto es porque en verdad, te importa muy poco todo, incluso tú mismo. No estamos aquí para sermonearte, así que si nos lo permites, malote/chica dura, seguiremos con aquellos que sí se preocupan por su futuro, pero que justamente hoy, o mañana, o el viernes… necesitan un pequeño respiro.

    Así que teniendo en cuenta todas estas consideraciones, habrás visto que poner una excusa para no ir a clase y que te salga bien la jugada implica conocer muy bien tu situación, a tus interlocutores, y a partir de ahí crear la jugada perfecta y completamente adaptada. ¿Eres el ojito derecho de mamá? Aprovéchalo y ten en ella a la aliada que necesitas ¿Tu profe de historia te adora porque no sólo sacas buenas notas, sinó que percibe en ti un interés auténtico y genuino en su asignatura? No desperdicies esa simpatía que has generado, úsala en tu favor ¿Tienes un grupo de compañeros lo suficientemente cohesionado como para urdir un plan a los grande, sin que ninguno de ellos se desmorone y confiese en caso de que le pillen? Son palabras mayores, pero si no caéis en el error de querer faltar todos el mismo día, y os cubrís bien las espaldas, las posibilidades de generar excusas para no ir a clase aumentan exponencialmente. De momento te facilitamos las más eficientes, aquí las tienes.

    EXCUSAS PARA NO IR A CLASE

    Excusa de la enfermedad fraguándose:

    “Estoy fatal, me parece que estoy incubando algo, me duelen los huesos y hasta la piel…” Si, hay formas de fingir que tienes fiebre, pero si haces creer que la tienes, nadie te garantiza no terminar en urgencias. En cambio algo tan poco concreto como el hecho de incubar algo, aportando dos de los síntomas más evidentes de una gripe, te permiten un día entero libre con posibilidades de prórroga en caso de necesidad. Y ahí si deberás echar mano de los trucos para fingir fiebre. Con suerte, como ya no será algo imprevisto sinó lo esperado, ya no acabarás en urgencias. Carente de lógica, pero es así, si todo va según lo previsto, nadie se alarma. Lo dijo el Joker. Lo suscribimos.

    Excusa del estómago revuelto:

    “Me duele muchísimo la tripa, me sentó muy mal la cena y no he pegado ojo de las veces que he tenido que ir al baño.” Te someterán a dieta blanda, pero te librarás de la clase. Si para ti la comida es importante te recomendamos hacerte con un alijo de provisiones antes de poner esta excusa. Practica la voz penosa y los ojos vidriosos, sin llorar, solo vidriosos. Camina encorvado y apretándote el estómago de vez en cuando, sin exagerar. Mejor parecer un enfermo sufrido que un cuentista.

    Excusa real del estómago revuelto:

    “Me duele muchísimo la tripa, me sentó muy mal la cena y no he pegado ojo de las veces que he tenido que ir al baño.” Las palabras son las mismas, pero en este caso te habrás asegurado de el día anterior haber comido suficiente comida basura como para generar ese dolor de tripa. Si aun así tienes un metabolismo de hierro, la palabra clave será “laxante”. No te animamos a atentar contra tu salud, y deberás usar esta excusa tan solo en caso extremo de tener que librarte como sea de asistir a clase. Si escoges esta opción debe ser una situación desesperada y deberás tener en cuenta que eso de aprovechar el día, pués va a ser que no ¿De verdad te sale a cuenta?

    Excusa del estudiante responsable despistado:

    “Resulta que hoy teníamos un exámen/ que entregar un trabajo, y por lo que sea no me enteré. Suerte que lo dijeron ayer en el grupo de colegas, pero claro, no he estudiado. Quería quedarme hoy todo el día estudiando en casa y que me firmes un justificante para poder hacer el exámen mañana. Tengo una media excelente este trimestre y no quiero bajarla por un despiste. No volverá a pasar, lo prometo.” Tienes que parecer maduro y responsable mientras argumentas lo nefasta que podría ser una mala nota a estas alturas, en que tu expediente académico brilla como el sol. Y por supuesto, se lo tienes que decir al progenitor que detectes más susceptible de ser el que mejor te va a encubrir en este caso, ya que deberá mentir por ti al profesor. NOTA: No es necesario que ese exámen exista realmente, pero si no existe recuerda dos cosas, que tu adulto cooperador necesario no debe mencionarlo al profesor, así que házselo saber, y que en una semana o así deberás decirle que sacaste una nota excelente de ese examen (que por supuesto hiciste más tarde). Así mantienes intactos tus niveles de confianza.

    Excusa de los profesores ausentes

    “Hoy solo tenemos 2 horas de clase porque faltarán casi todos los profesores, y encima ni siquiera son horas seguidas. Creo que tener que ir a perder el tiempo allí, pudiendo estudiar en casa, es un error. Aquí me concentro más. Y así de paso comemos juntitos.” Y sabes que no se va a negar, tú ponle los ojillos del gato de Shrek, y no se podrá negar. Además esas dos horas son de asignaturas chorras que no te preparan para la vida (Aquí te vendría muy bien tener la información de cuáles son, según tus padres, las asignaturas más inútiles).Excusa de la excursión: “Mañana se van todos de excursión y a mi se me olvidó pagarla, aunque la verdad, para lo que van a ver… Y encima era muy cara, así que casi prefiero quedarme en casa estudiando.” Eres un fiera, nadie estudia más que tú. Aprovechas cualquier hueco para administrarte sabiduría en vena. Procura que tus padres no hagan preguntas sobre esa excursión a nadie más que a ti, o se acabará descubriendo el pastel. Si además sabes que tus padres o tutores son firmes defensores de la virtud del ahorro, insiste en cómo se pasan con los precios de las salidas, si total, tampoco aprendéis nada que no esté en internet…

    Excusa de las jornadas: “Como es la semana del medio ambiente hoy vamos a tener un taller de upcycling, o sea, de hacer cosas con basura para usarlas. Creo que si me quedo estudiando sacaré más provecho…” Si tu tutor legal es un negacionista del cambio climático, lo tienes hecho. Si no es así, informate de todos los días mundiales, internacionales y semanas de que existan y busca aquellos que más estúpidos le puedan parecer, inventa algún taller o charla al respecto y plantéale la alternativa de quedarte aprovechando el tiempo de verdad, no con esas tontadas que solo sirven para que el que da la charla trinque una subvención.

    Excusa revolucionaria: “Hay huelga de profesores, la mayoría nos han dicho que van a secundarla, así que ir para nada es tontería.” Esta solo es válida si tus padres se han desentendido por completo de las noticias de actualidad, y que además no sean de los que se indignan por las reclamaciones de algunos sectores de la población. Si alguna vez les has oído quejarse de lo bien que viven los funcionarios, de que ya les gustaría a ellos tener vacaciones de 3 meses o que los sueldos que tienen son obscenos comparado con lo que cobra un trabajador de la privada, hay posibilidades de que se quejen al centro por dicha huelga, y aquí se descubrirá todo el pastel, así que cuidadín.

    Excusa del trabajo de grupo: “Tenemos que entregar mañana un trabajo de grupo y resulta que todos han hecho su parte menos Juanito, y ahora no nos queda otra que quedar e intentar hacerlo entre todos durante el día de hoy, porqué sinó ya ves, todo ese trabajo para nada. Y cuenta para nota.” Aquí te lo puedes montar con algunos compañeros para pasar el día juntos, así que coordinaos. Lo ideal sería que Juanito fuese huérfano, o en caso de que no lo sea, que sus padres no tengan relación con los tuyos, no vaya a ser que pidan explicaciones por la irresponsabilidad de su hijo.

    Excusa del accidente en el trayecto: “Me he caído camino del colegio y me duele mucho la rodilla/ tobillo/ muñeca ¿Puedes venir a recogerme?” En cuanto aparezca to alarmado progenitor deberías decir que ya te duele menos y que crees que no tienes nada roto, porqué lo puedes a duras penas mover, pero se mueve. Con antiinflamatorios y reposo seguro que mañana estás bien. Te quedarás en casa estudiando. De hecho si sigues usando estas excusas, este año te cae alguna que otra matrícula de honor casi seguro.

    Excusa de los problemas en casa: “Tengo problemas en casa y no puedo concentrarme. Hoy no he dormido y me siento muy mal, con mucha ansiedad. No quiero hablar del tema, solo sé que estoy muy triste y no puedo seguir aquí, me ahogo.” Esta excusa es para el profesor, eso es evidente. También es evidente que al no poder dejarte salir del centro acabarás en la enfermería, en el despacho del psicólogo o en la biblioteca. Pero te habrás librado de ir a clase.

    Excusa del aniversario: “Hoy es el aniversario del centro y solo van a hacer actos conmemorativos, y la verdad es que yo preferiría quedarme en casa estudiando.” Sigue así, que una matrícula no es suficiente, si te lo montas bien incluso te puedes sacar dos cursos por año. Eso sí, piensa que alguien con ese brillantísimo expediente académico es suficientemente listo como para usar esta excusa tan solo una vez al año.

    Excusa del primer amor: “Por favor no me hagas ir hoy. Ayer Pablito me rechazó y yo estoy muy enamorada de él y no creo que soporte volver a verlo nunca más. El dolor que siento en mi corazón es indescriptible.” Dramatiza a lo bestia, llora desconsoladamente, el primer amor nunca se olvida. Apela a la nostalgia, a cómo se sentía tu madre o tu padre a tu edad, a lo mal que lo pasaron cuando los rechazaron. Conviértete en un experto del neuromarketing y el storytelling. Usa la emoción para sacar ese rendimiento que tanto deseas, no ir a clase. Si mantienes una truculenta relación llena de altibajos con Pablito y tus padres son susceptibles al melodrama, te auguramos un curso plagado de días libres. Será necesario que aprendas a llorar a voluntad, todo es ponerse. Te recomendamos comenzar por Stanislavski. De nada.

    Excusa de la plaga: “Merceditas tiene piojos pero no quiere reconocerlo y sigue viniendo a clase. Ya han pillado piojos 2 más. No quiero tener piojos.” Es arriesgado, te van a pillar. Así que estate preparado para acusar a otros de difundir el rumor e infundirte un miedo atroz a ir a clase. Te lo dijeron, viste a Merceditas rascándose la cabeza y entraste en pánico, no es culpa tuya. Como ves, es una excusa para no ir a clase en dos fases, debes estar preparado para cuando te pillen poner en marcha en seguida la fase dos, que no te sorprenda, porque lo raro, lo increíble, sería que no te pillaran.

    Excusa del evento especial: “Hoy a las 12 del mediodía estará firmando libros (nombre de tu autor favorito) en La Casa del Libro. Necesito ir, no es algo que pase todos los días.” Por supuesto deberás adaptar esta excusa a ti para que te crean. Si el único contacto que has tenido con los libros ha sido para calzar una mesa, es mejor que digas que participaste en un concurso de Instagram y te ha tocado un meet & greet con una influencer que tus padres no conocen de nada pero que por lo visto lo está petando mucho y tu adolescencia podría quedar arruinada si no asistes. Y claro, tener una educación para poder acceder a un buen trabajo es importante, pero si vas a tener que usar tu magnífico sueldo para pagar la terapia, pués no compensa ¿No?

    Excusa de la falta de infraestructuras: “Hace muchísimo frío y seguimos sin calefacción en los barracones. Por favor, no me hagas ir, no lo soporto. Estudiaré en casa.” Por desgracia las infraestructuras deficitarias o insuficientes se dan bastante a menudo. Si tienes la desgracia de tener que ir a clase en un aula de estas características, que al menos te sirva para faltar a clase de vez en cuando. Y además, has demostrado tu férrea voluntad de estudiar en casa a todas horas ¿Qué más quieren?

    Excusa + delito: “Ahora viene mi madre a buscarme para llevarme al dentista.” Es lo que debes decirle a tu profesora mientras le entregas un papel con una escueta petición confirmando tu coartada y con la firma falsificada de tu madre. La falsedad documental es un delito, aunque por suerte eres menor. Además, si te pillan es altamente improbable que tu madre te denuncie. Lo de librarte del castigo ya está más complicado, pero si no te pillan piensa que estos pueden ser los inicios de una exitosa carrera como falsificador/ estafador.