Excusas para no ir a trabajar

Excusas para no ir a trabajar

    Introducción a la aproximación heterofilosófica de las excusas para no ir a trabajar

    No importa lo mucho que te guste tu trabajo, lo encantadores que sean tus compañeros, lo mucho que te valore tu jefa, que tu lugar de trabajo sea sumamente agradable e incluso que haya bollería, café y fruta fresca gratis para los empleados; hay días en los que simplemente no deseas ir a trabajar, días en que ni ese cruasán de chocolate puede tentarte para que dejes la comodidad de tu hogar y acudas, raudo y veloz, a cumplir con tus obligaciones. Todos hemos tenido esa sensación, al menos todos aquellos que trabajamos ¿Verdad?

    La urgencia de la necesidad

    Esta necesidad de tomarse un día libre, de asuntos propios, de autocuidado, de dedicarse a aquello que los italianos llaman “il dolce far niente”... Suele darse de repente y sin preaviso. Un día te despiertas y tomas consciencia de que ya ni recuerdas tus últimas vacaciones, miras con desesperación el calendario y compruebas que no hay ningún festivo ni puente a la vista, mientras un gris nubarrón de tristeza eclipsa tu ánimo de tal forma que, recordemos, ni un delicioso cruasán de chocolate sea capaz de devolverte el mínimo de vitalidad que necesitas para comparecer en tu trabajo.

    En esos momentos bajos es cuando aparece la tentación de buscar una excusa para no ir a trabajar. Necesitas de verdad, de forma urgente, una excusa para no asistir al trabajo. Precisas de una gran excusa que te permita estar cubierto, mientras holgazaneas por un día. Urges de esa excusa que te libere por un día, esa excusa que convencerá tanto a tu jefa o jefe, como a tus compañeros, de que realmente, hoy no puedes ni debes ir a trabajar.

    Acudimos en tu auxilio

    Hemos recogido para ti 21 excusas para no ir a trabajar. Unas te parecerán más creíbles, aunque serán también las más usadas, e incluso en alguna ocasión puede tratarse de situaciones que se dan habitualmente. Te alentamos a que optes por ellas en caso de no confiar mucho en tus dotes interpretativas y de convicción, aunque corres el riesgo de que, si te pillan, parecer vulgar y ser considerado como una persona con escasa imaginación. Si optas por excusas más expeditivas te hará falta utilizar todo tu aplomo y tus armas de persuasión, pero ¿Cómo no se va a creer alguien una excusa que roza los límites del absurdo? Si es tan absurda tiene que ser verdad, porque nadie se atrevería a poner semejante excusa de no ser así, nadie… menos tú.

    Recomendaciones previas

    Pero antes de pasar a listar esas 21 excusas para no ir a trabajar, déjanos hacerte algunas recomendaciones a tener en cuenta, a no ser que pretendas que ese día libre que te has tomado de convierta en algo permanente, ya que estamos hablando de excusas para no ir a trabajar, y no de excusas para dejar tu trabajo (o que te echen de él). Piensa en que el absentismo laboral, por lo que sea, no está muy bien visto, y de hecho se han realizado muchos estudios sobre este, y sobre los costes que supone para una empresa. Pero no nos desviemos, estamos aquí para ayudarte a ti, que necesitas imperiosamente ese día libre. De hecho la empresa al menos saldrá ganando en ese crusán de chocolate que no vas a comerte, porque no vas a ir a trabajar, así que no te sientas culpable. ¿Empezamos?

    Lo más importante para que funcione tu excusa para no ir al trabajo, es que te la creas, que la interiorices y que sientas y actues como lo harías realmente si te sucediera la situación que vas a referir ante tus superiores como excusa para no trabajar ese día. No hace falta que hagas un intensivo de método Stanislavski, pero la credibilidad que le des a tu interpretación puede ser más importante que la excusa en sí. Además, esto te permitirá recordarla en un futuro y, en caso de ser interrogado o cuestionado sobre ese día en que no fuiste a trabajar, la respuesta fluirá naturalmente sola, lo que te permitirá mantener intacta tu credibilidad y perpetrar nuevas incursiones en el mundo de las excusas para no ir a trabajar.

    Los estudios realizados sobre este tema hacen llegar también a la conclusión de que, por motivos obvios, es mejor no utilizar excusas para no acudir al trabajo ni los lunes, ni los viernes. Añadimos que cualquier día que alargue de forma artificial un puente o unas vacaciones puede resultar altamente sospechoso. Así que intenta disfrutar de tu momento especial entre semana y no tientes a la suerte, que seguro que eres muy listo, pero los demás, incluida tu jefa, tampoco son tontos del todo.

    Instrucciones de uso y disfrute

    Y sobre ese tema, lo de ser tonto y todo eso, sabemos que no hace falta que te lo digamos, pero bueno, es como lo de algunas instrucciones de uso, son obvias pero aún así se ponen, porque son necesarias. Nos estamos refiriendo a no alardear de tu gesta de haber puesto una excusa para no ir a trabajar. Ese día es para ti, guárdalo como tu pequeño secreto y podrás tener muchos más. No lo airees por redes sociales, lo comentes con tus amigos o se lo cuentes a la vecina del quinto. La envidia es muy mala, además, puede que aunque no le llegue a tu superior, si que se enteren tus compañeros, y seguramente no les hará mucha gracia, aunque ese día toquen a un cruasán de chocolate más entre todos, tu trabajo también se lo van a tener que repartir, así que mejor no molestarlos y que alguno sienta la tentación de delatarte ante la dirección.

    Dicho lo anterior, obviamente no deberías pasearte por la ciudad o irte de bares, tiendas y restaurantes. Ya sabemos que a Ferrys Buller le salió bien la jugada, pero esto no es Hollywood y tú no eres un estudiante de 16 años que a lo máximo que se enfrenta es a una regañina por parte de sus padres. Si tu intención a la hora de poner una excusa para no ir a trabajar es la de subirte a una carroza en un desfile mientras entonas el Twist and shout, que vaya por delante que nosotros te lo desaconsejamos encarecidamente.

    Y por último, recuerda que en término medio está la virtud. No des demasiados detalles, pero tampoco seas muy ambiguo. Debes prepararte para responder a todo aquello que te pregunten, pero que lo tengas preparado no significa que debas usarlo. Ya se sabe que “excusatio non petita, acusatio manifesta”, es decir, si te excusas más de la cuenta, el mismo día o en días posteriores, puedes hacer desbarrar toda tu estrategia. Pon la excusa que hayas decidido poner para no ir a trabajar, y si la aceptan y nadie te pregunta nada más, disfruta de tu merecido día libre. Aunque tú tengas todo atado y bien atado en tu mente, el objetivo será que ese día en que no fuiste se olvide, para así poder gozar de muchos otros días más. Dicho esto, vamos a por esas 21 excusas para no ir a trabajar.

    Lista de excusas para no ir a trabajar

    Excusa imprecisa sobre salud

    “No paro de soltar líquidos por todos los orificios, no puedo estar sin un baño cerca ni 5 minutos. No quiero dar detalles, pero ya me entiendes...”. Claro que te entienden, entienden que no quieren imaginarte en esa situación, que es desagradable y que van a intentar no pensar en ti en lo que queda de día.

    Excusa aún más imprecisa

    “Hoy no iré, estoy en URGENCIAS, ya te contaré”. No saben si estás en urgencias por algo que te ha pasado a ti o a otra persona, no saben si se trata de un accidente o de una enfermedad súbita, lo que te permite un día entero para elaborar una historia creíble que contar al día siguiente. No olvides que, con los nervios y/o el dolor, no te acordaste de pedir justificante.

    Excusa de la contractura repentina

    “Me he quedado doblado de dolor y no puedo moverme. Se me ha crujido la espalda”. Esta solo sirve si de verdad te has propuesto no salir de casa en todo el día. Una buena lumbalgia que te deje crujido en el sofá de casa unos días, y que a su vez te impida ir al médico (no puedes moverte) te dará no uno, sinó varios días para terminar de ver todas esas temporadas de varias series que llevas atrasadas. En este caso la mejor opción es llamar, y mantenerse mínimamente conectado al email para realizar algo de teletrabajo, demostrando así tu buena fé y lo mal que lo estás pasando por el hecho de no poder ir. Porque de verdad, tú quieres, pero no puedes.

    Excusa de las tuberías rotas

    “Se me ha inundado la casa por culpa del vecino”. El vecino de arriba no sólo te incordia haciendo rodar canicas por el suelo de su casa a las 3 de la madrugada, sinó que encima ahora te ha dejado el piso como para ir en góndola. Por supuesto tú preferirías mil veces estar trabajando antes que achicando agua, ¿Quién osaría dudar de eso?

    Excusa del ciudadano ejemplar

    “Tengo que ir a declarar ante un juez ya que fuí testigo de un robo/accidente/atraco/trifulca, y mi testimonio es imprescindible para encerrar al culpable”. Estás cumpliendo con tu deber para con la sociedad, y gracias a ti habrá un delincuente menos en las calles, y la ciudad será mucho más segura. Eso bien vale un día de trabajo.

    Excusa de la víctima

    “Han entrado a robar a mi casa mientras dormía”. Si es que el barrio ya no es lo que era, y tu sueño es muy profundo, ya que estás literalmente agotado de tanto trabajar, así que hasta esta mañana no te has dado cuenta de que los ladrones aprovecharon para hacer de las suyas mientras estabas profundamente dormido. Suerte que no te los encontraste con las manos en la masa ¿te imaginas? Corre a comisaría, que esto te puede llevar todo el día.

    Excusa del pirómano

    “Se me ha incendiado la cocina y los bomberos dicen que debo ir al hospital, para asegurarme de que no me he intoxicado por inhalación de humo”. Parece que todas las desgracias vienen juntas, además, necesitarás varios días más, salteados por supuesto, para atender al perito del seguro y al contratista que te vaya a hacer la reforma.

    Excusa técnica

    “Estoy esperando al del servicio técnico”. El tono de indignación ante la falta de profesionalidad y puntualidad en esta excusa es esencial, por lo que te recomendamos leer la sección de política nacional antes de ponerla, para prepararte bien. La ventaja es que te servirá en varias ocasiones y para diferentes servicios que tengas contratados: fibra, gas, electricidad…

    Excusa de la víctima 2

    “Me han atracado de camino al trabajo". No des más detalles, mañana ya contarás tu odisea personal al respecto. Ve pensando en si quieres quedar como un valiente héroe que se enfrentó a sus atracadores (o tonto, según se mire), o como una persona que valora su vida y su seguridad personal por encima de sus bienes. Sea como sea, haz el inventario de lo sustraído y no añadas ni quites cosas. Y por supuesto, si te han robado el móvil en el atraco, no llames ni envíes mensajes desde él, ni lo lleves al trabajo al día siguiente.

    Excusa de la muerte de un familiar

    “Mi abuela se ha muerto esta madrugada”. La ventaja es que, dependiendo de dónde viva tu abuela, puede suponerte más de un día libre. Las desventajas son que siga viva y alguien la vea y la reconozca, y que no puedes volver a usar esta excusa, como mucho con tu otra abuela. Lo ideal es tener un buen surtido de tíos, bisabuelas y demás para usar esta excusa, aún así, intenta llevar la cuenta de a cuántos y cuáles has matado ya de tu extensa e imaginaria família numerosa, y trata de que sus muertes no sean en vano.

    Excusa del perrhijo

    “Mi perro se ha muerto, y estoy destrozado”. Funcionará si previamente les habías hablado de tu perro, de lo mucho que le quieres, de que forma parte de la familia y es como un hijo para ti. Si crees que vas a necesitar muchas veces esta excusa, prueba a tener una manada imaginaria de 5 o 6 perros, lo sentimos pero tener más y que sean “perrhijos” para ti no resulta creíble. Recuerda llevar de vez en cuando pelos en la ropa que te pones para ir a trabajar. Hay que trazarse coartadas perfectas si queremos seguir poniendo excusas de forma impune y que nuestra credibilidad quede intacta.

    Excusa del transporte privado

    “Se me ha bloqueado la puerta del garaje y no puedo sacar el coche”. Ni podrás sacarlo hasta que la arreglen. Esta es especialmente útil en aquellos lugares en los que no existe transporte público, o si vives alejado de todo rastro de civilización. En caso contrario puede que algún incívico haya aparcado ante tu puerta y estés esperando a una grúa que no llega para poder sacar el coche.

    Excusa del transporte público

    “El tren ha sufrido una avería y estamos tirados en medio de la nada”. Dependiendo del trayecto que hagas, el recorrido y la duración del mismo, mañana podrás adornar esta excusa con divertidas anécdotas de cómo lideraste un motín en tu vagón, al no haber ningún responsable informandoos de la situación, y algún día tendrás que volver a pedir el día libre ya que se te ha encargado a ti, como líder de esa pequeña revuelta, ser quien se encargue de esa denuncia conjunta que pensáis poner entre todos los amotinados.

    La excusa de las sábanas pegadas

    “No ha sonado el despertador”. Es muy socorrida, aunque bastante creíble… bueno, en realidad todos sabemos que si no ha sonado ha sido porque se te olvidó ponerlo, pero es algo que se perdona si no se repite habitualmente. No abuses de esta excusa o puede que dentro de poco de verdad no necesites poner el despertador.

    La excusa del GPS

    “Me han desviado de la ruta habitual camino al trabajo y me he perdido”. A partir de aquí comienza una aventura por parajes inhóspitos y lo que es más importante, lugares sin cobertura de móvil. Mañana podrás fardar de cómo te quedaste sin gasolina en una carretera secundaria por la que no pasaba nadie y fuiste salvado “in extremis” por un pastor de cabras que te acogió y dio cobijo y alimentos en su cabaña. Hasta aprendiste a ordeñar ¿te imaginas?

    La excusa de la plaga

    “Mi hijo/sobrino/niño del vecino me ha pasado piojos”. Esta es una excusa “faif estars”, ya que serán ellos los que te pidan que no vayas hasta que hayas acabado hasta con la última liendre que puebla tu cabeza. Puedes aprovechar para hacerte un cambio de look y hacer una reaparición espectacular. Por supuesto, si eres calvo, esta no te sirve, y no, nada de pensar en alternativas como pulgas, garrapatas o ladillas, los piojos están ya en el límite de lo tolerable, siempre y cuando te los haya pasado un niño.

    La excusa del matrimonio

    “Ayer me casé, no os dije nada porque queríamos una ceremonia íntima pero me enteré por el juez de que me tocan 15 días, así que...”. Si te piden el libro de familia o algún documento para demostrarlo, estás jodido, a no ser que seas o conozcas a alguien que sea un maestro del photoshop. Sobre lo del delito de falsedad documental y todo eso te invitamos a informarte en otro sitio, aquí solo te ofrecemos la excusa, tú debes preocuparte de proporcionar todo lo demás.

    La excusa del divorcio

    “Me estoy divorciando y hoy firmamos los papeles”. Hay dos formas de plantear esta excusa, desde la tristeza del fracaso y el abandono, o desde la algarabía del comienzo de una nueva vida y libertad. Intenta escoger bien cómo mostrarte para que te sirva de apoyo a futuras excusas. Recuerda siempre que de un esqueje de excusa bien planteada pueden nacer y florecer preciosísimas nuevas excusas que te reportarán infinidad de días libres y felices.

    La excusa misteriosa

    “Hoy no puedo ir, no puedo explicar porqué, tendrás que confiar en mi”. Nunca cuentes qué fue lo que pasó, ni aunque te torturen y amenacen con matar a tu planta carnívora. Indignate si desconfían de ti, hazles ver el daño que te provoca esa desconfianza, tú, que has entregado lo mejor de tu vida a la empresa y que te desvives por tus compañeros.

    La excusa del bebé

    “Mi hermana ha tenido un bebé”. Como flamante nuevo tío y posible padrino de la criatura, acudirás raudo y veloz al hospital. Para dar más solidez a esta excusa, busca fotos de bebés en algún banco de imágenes o sigue alguna cuenta de Instagram en las que madres amantísimas cuelguen fotos de sus retoños y robalas para poder mostrárselas a tus compañeros de trabajo. Ese bebé necesitará muchos cuidados y algunos días libres cuando tu hermana no pueda encargarse de él. Ha nacido una mina de excusas, aprovéchala.

    Excusa del restaurante nuevo

    “Fuimos al chino/hindú/japonés/mexicano que han abierto nuevo y me sentó fatal la comida”. La xenofobia culinaria te ayudará a hacer creíble esta excusa, ya que por algún motivo siempre funciona mejor con cocinas exóticas. También sirve si ha habido una feria en la ciudad y te has intoxicado con un puestecito callejero. Esto último se invalida si el puestecito es un foodtruck, los foodtrucks son cool y no intoxican a nadie, que quede claro.

    Y hasta aquí las 21 excusas que te proponemos para no ir a trabajar. si sigues nuestros consejos y las usas en el momento preciso, podrás aumentar notablemente tus días de vacaciones pagadas sin que nadie diga nada. ¡Qué aproveche!