Excusas para no ir a una boda

Excusas para no ir a una boda

    INTRODUCCIÓN

     

    A partir de cierta edad todos nos hemos visto en la terrible situación, a medida que se acerca la primavera, de tener que enfrentarnos a algo que afecta profundamente a varios niveles de nuestra vida. Nos damos cuenta de lo bien que se vivía cuando nuestra única preocupación eran las desagradables alergias primaverales, recordando casi con añoranza esas montañas de pañuelos de papel, los mocos, los ojos llorosos y los picores. Es difícil decir en qué momento preciso comenzó todo, pero hace ya varios años que la primavera nos trae algo infinitamente más desagradable, estremecedor e irritante: la temporada de bodas.

    ESA BODA TE ATERRA

    Somos conscientes de que ahora mismo, si te encuentras en ese rango de edad del que estamos hablando, un escalofrío ha recorrido tu espalda y tu cuenta corriente. No es necesario disimular, estamos en confianza y, entre nosotros, todos sabemos que las bodas son algo que tan solo les hace ilusión a los directamente implicados, y muchas veces,ni siquiera a ellos.

    El día más feliz de la vida de tu prima tercera, va a ser también el día en que tengas que volver a ver a ese vecino de la cuñada de tu tía Chelita con el que te llevas tan mal y que llevas 5 años evitando con éxito. El primer día del resto de sus vidas de tu compi de curro Mariano (que por cierto, lleva ya 3 días de primer día de resto de su vida) con la azafata que conoció en aquella convención de máquinas dobladoras de tubos, será el día en que digas adiós a tus vacaciones soñadas, viendo como se alejan dentro de un sobre y ropa que no volverás a ponerte.

    El día B de tu vecina Manoli del pueblo, esa que te considera casi un hermano porque de niños os bañaron una vez juntos dentro de un barreño, va a ser el día en que te verás sometido a un tercer grado por parte de las ancianas de la aldea y sus secuaces para saber cual es el motivo por el cual no tienes pareja, no te has casado, no has repoblado el mundo con tus genes o no has vuelto a pisar el pueblo en años. Podríamos poner más ejemplos, pero creo que nos estamos entendiendo ¿no? Por eso, porque sabemos reconocer ese silencioso grito de auxilio que te ha traído hasta aquí, tenemos para ti las mejores excusas para no ir a una boda.

    NO SOMOS INFALIBLES, PERO..

    Debes saber que en el caso concreto que nos atañe no podemos asegurarte que realmente estas excusas vayan a servirte para lo que estás buscando, para lo que buscamos todos cuando optamos por utilizar una excusa en lugar de decir la verdad: mantener la buena relación con la persona o personas que desean que hagamos algo que no queremos hacer, y que sabemos que se ofenderían profundamente si optáramos por la siempre sobrevalorada sinceridad.

    Las bodas son material altamente sensible, hay muchos actores implicados, más allá de los contrayentes, y a veces incluso desconocemos las ramificaciones, motivaciones y sentimientos enterrados que pueden verse afectados cuando pongamos esa excusa para no ir a la boda. Es importante tener esto en cuenta porque deberás manejar las excusas que te proponemos con sumo cuidado y delicadeza, y estar preparado porque, si todo falla, tal vez no te quede otra que asistir a esa boda a la que no quieres ir, si esto acaba ocurriendo, intenta al menos conseguir algún tipo de prebendas que justifiquen el esfuerzo hecho de haber intentado idear una excusa, ya sea librarte del flashmob con los amigos del novio, conseguir que te sirvan el menú de niños (escalope con patatas y macarrones es mil veces más apetecible que canelón de calabacín con fuá, sobre lecho de escamas de bacalao y espuma de menta al oporto, sobra decirlo), o si eres un auténtico profesional, librarte de hacer el consabido y temido regalo. En caso de que te sientas mal por esto último, piensa que cuando lleves varias copas de vino, unos cuantos brindis con cava y estés más borracho que un piojo pidiendo tu enésimo cubata de garrafón, ya no te importará haber ido sin haber puesto un solo euro para subvencionar el delirio bodil del primo Paco con su Charo.

    ANTICIPACIÓN Y PLANIFICACIÓN, LOS CIMIENTOS DEL ÉXITO

    Pero no seamos derrotistas, si sabes como hacerlo y tienes en cuenta algunos detalles importantes, las excusas para no ir a una boda que aquí te proponemos se van a convertir, sin lugar a dudas, en unos de los mejores escudos para proteger de los excesos nupciales de otros a tu exigua cuenta corriente. Atento porque si cumples con los dos supuestos que te enunciamos a continuación, la aplicación de la excusa escogida para no ir a esa boda resultará naturalmente fácil. Se trata de estar siempre alerta y prevenidos, de utilizar la anticipación y la planificación.

    En la anticipación recae el éxito de cualquier excusa para no ir a una boda, si no has logrado entrar en el periodo de anticipación recomendable tan solo tienes dos opciones, la de asistir o la de urdir un plan que ejecutarás in extremis 24 horas antes de la boda, pero no es muy recomendable, ya que poner en marcha este plan implicará sin lugar a dudas una enfermedad grave, hospitalización o incluso el sacrificio de algún ser querido. Así que insistimos, anticipación. Debes estar atento a las parejas que se mueven a tu alrededor, conocer sus aniversarios, saber cuánto tiempo llevan juntos y prestar especial atención a escapadas y viajes, así como fechas especiales, como son cumpleaños, fin de año y San Valentín. Cualquiera de esas fechas puede convertirse en el detonante de una boda a la que no deseas asistir, aprovecha la falta de originalidad de la mayoría para encender tus alertas incluso antes de la pedida de mano. Si notas algún cambio o actitud extraña ha llegado el momento de empezar a urdir tu plan, que consistirá en conocer antes que nadie la fecha de la boda.

    LA INFORMACIÓN ES PODER

    El hecho de conocer la fecha de la boda antes que cualquier otro candidato a invitado es muy importante por un simple motivo, si eres de los primeros en poner una excusa para no ir a la boda es mucho más fácil que esa excusa no solo cuele, sinó que no siente mal. A medida que van cayendo personas de la lista de invitados los novios se van poniendo neviosetes, hay mucho que pagar, el salón les exige un mínimo para no penalizarlos y el viaje a la polinesia francesa en un resort de mil millones de estrellas está cada vez más en peligro.

    Pero si has sido de los primeros en avisar de que no irías, y además con una buena excusa, ten por seguro que ni se acordarán de que formas parte del grupo de indeseables que van a arruinarles la boda, ya que si las bajas siguen a este ritmo, no les quedará otra que cancelar el photocall, la candy bar y el pop corn corner, además de anular el pedido de lágrimas de felicidad, abanicos, pétalos de rosa, agujas de novia, kits de supervivencia para una boda y los cientos de mariposas que iban a ser liberadas cuando los novios se diesen el primer beso de casados. Y todos sabemos que una boda sin chuches, pañuelos de para los mocos e insectos maltratados, no es una boda, y solo puede traer desgracia e infelicidad a la vida conyugal ¿verdad? Y no, tú no quieres formar parte de quienes han provocado esa desgracia, lo único que quieres es no ir a esa boda. Así que espía, atesora información privilegiada y úsala el primero. Si sabes como hacerlo puedes incluso ayudar a preparar esa pedida de mano, eso te asegurará conocer de primera mano la fecha de la boda por una parte, y por otra te librará de ser sospechoso de no querer ir a esa boda ¿Cómo no vas a querer ir si ya ayudaste a la pareja a dar ese gran paso?

    Es importante además que nunca, jamás, des una excusa si no sabes la fecha concreta. No puedes decir que estarás de vacaciones en Groenlandia el día de la boda si desconoces el día exacto en que va a celebrarse. Así que no tengas prisa, cuando ya sepas que se casan, no muestres tus cartas, espera un poco más y trabaja en planificar bien tu excusa. Recuerda además que hay personas que preparan una boda con hasta 2 o 3 años de antelación, así que asegúrate también de conocer ese dato, o todo por lo que has trabajado puede desmoronarse de golpe. Una vez conozcas todos los datos, y a ser posible antes o justo en el momento de recibir la invitación de forma oficial, será el momento de poner una de las muchas excusas para no ir a una boda que aquí te proponemos. Escoge la que mejor aplique en cada caso y disfruta de tu triunfo.

    LISTA DE EXCUSAS PARA NO IR A UNA BODA

    Excusa del viajero: “Ya es coincidencia, pero tengo un viaje planificado, con los billetes comprados y hoteles pagados en esa misma fecha.” Y ya que te ahorras los gastos de la boda, te animamos a que así sea. Si crees que puedes hacerlo sin que parezca recochineo, te animamos a hacerte un vídeo brindando por los novios en su día desde la piscina de tu resort caribeño con una excelente piña colada, para que vean que les has tenido muy presentes, y que te hubiese encantado estar ahí.

    Excusa del pobre

    “Me da apuro tener que rechazar la invitación, pero por la enorme amistad que tenemos tengo que ser sincero, estoy en un muy mal momento económico y no puedo permitirme asistir.” Existe la posibilidad (muy remota, eso sí) de que te digan que no quieren regalo, que el regalo es tu presencia. Por supuesto es una mentira como una catedral, pero ahí debes mantenerte firme e insistir en que no te sentirías bien yendo a su boda sin regalarles nada. El peligro de esta excusa es que los novios van a estar fiscalizando todas tus adquisiciones durante un año aproximadamente, así que si habías pensado en comprarte un coche, el nuevo modelo de Iphone o irte de viaje, aunque sea a ver a tu tía de Cuenca en transporte público, olvídalo… o haz que sean “regalos” de familiares que te quieren mucho y todo eso.

    Excusa del trabajador irremplazable

    “Ese fin de semana tengo un trabajo importantísimo y por desgracia nadie puede cubrirme. Es un proyecto vital para la empresa y significará un antes y un después en mi carrera.” Hazte unas cuantas fotos en la mesa con más papeles de toda la oficina y se las envías el día de la boda felicitándolos por el enlace y pidiendo que te guarden un trocito de pastel. Todo ello mientras estás tan a gustito en casa viendo una maratón de Star Wars.

    Excusa del corazón roto

    “Mi pareja y yo hemos roto y aún no lo he superado, lo siento pero no me veo capaz aún de asistir a una boda, teniendo yo el corazón destrozado.” Nadie quiere que una solitaria alma en pena desluzca el día cumbre de exaltación de su amor, y ni siquiera tienes que planear nada más. Eso sí, evita dejarte ver con tu nuevo crush por ahí de parranda, si deseas mantener la coartada. Si te pillan, rompe a llorar diciendo que te has echado a la vida libidinosa para tratar de no pensar en ese gran amor que te tiene completamente destruido.

    Excusa misteriosa

    “Estoy a la espera de que me den una importante noticia que puede hacer que cambie mi vida para siempre, y si es así el día de vuestra boda no estaré aquí. No puedo deciros de qué se trata porqué no quiero gafarla, pero si todo sale bien, seréis los primeros en saberlo.” Saldrá mal, y no querrás hablar de ello. Estarás profundamente hundido y jamás se volverá a tocar este tema. Es una excusa para vagos que no requiere apenas de planificación, aunque sí recomendamos la anticipación, recuerda que si eres de los primeros, se te perdona casi todo.

    Excusa de la distancia

    “De verdad que me encantaría ir, pero es demasiado lejos y me tendría que quedar a dormir, buscar a alguien que cuide de los perros, alquilar un coche/ avión/ barco…” Acumula todos los contras que pueda tener la distancia que os separa y explótalos sin piedad, de forma que hasta a la feliz pareja se le haga nudo el hecho de tener que casarse en ese lugar recóndito y alejado de la civilización. No pares hasta que leas la palabra “pereza” en sus ojos.

    Excusa del anfitrión

    “Esa semana tendré a gente en casa y no puedo dejarlos para irme a celebrar nada, la hospitalidad y atención a mis invitados es esencial.” ¿Que qué gente tienes en casa? Dependerá de quien se case, lo único importante es que no se conozcan ni sean susceptibles de llegarse a conocer en un futuro. Si quieres asegurar el tiro, te recomendamos que inventes unos personajes de ficción, a ser posible toda una familia, si tan solo les hablas de un invitado es posible que quieran que lo lleves a la boda, con lo que habrías incrementado el problema.

    Excusa de la superioridad moral

    “Lo siento, pero ya conocéis mis convicciones veganas y, aunque no puedo imponeros nada, espero que comprendáis que no puedo asistir a una celebración que no esté libre al 100% de maltrato animal.” Agarrate a cualquier detalle, el vestido de seda de la novia, el carruaje de caballos que los llevará a la iglesia, el menú infantil… Da igual que puedan prepararte un menú especial solo para ti, es todo tan monstruoso que no podrás evitar pasarte toda la fiesta pensando en lo que habrán sufrido esos animales, y en que tú eres colaborador necesario de todo ese padecimiento.

    Excusa de la superioridad moral 2

    “Me alegro mucho por vosotros porqué sé que creéis que hacéis lo correcto, pero por mis firmes convicciones en contra de las convenciones sociales y de que el amor romántico no es más que el yugo que mantiene esclavizada a la mujer dentro de la estructura social occidental, no puedo asistir. No seré yo quien ayude al heteropatriarcado a mantener su status quo. Suerte.” Obviamente, no te va a servir para esquivar bodas entre personas del mismo sexo, pero seguro que te libras de cualquier otra invitación a cualquier evento organizado por la pareja en lo que te queda de vida. Es altamente eficaz, pero exige coherencia, no debes ir nunca, jamás, a ninguna otra boda ¿Podrás hacerlo? Sí, nosotros también podríamos.

    Excusa de lo mal que funciona la seguridad social

    “Hace 6 meses que me dijeron que tenían que operarme y justamente me han dado cita para ese día. No puedo pasar de la operación, me supondría esperar casi un año más, asco de seguridad social y sus listas de espera…” Busca información sobre operaciones poco relevantes a las que puedas someterte con tan solo un día o dos de ingreso y apenas periodo de convalecencia y ¡Háztelas todas!

    Excusa de la celebración simultánea

    “Tengo otra boda en la otra punta del país justo ese mismo día, y ya les he confirmado que voy. Una putada, hubiese preferido ir a la vuestra, pero estaría muy feo decir que no ahora, ya cuentan conmigo y voy a hacer la lectura de un poema.” Por supuesto se trata de una pareja que ni conocen ni conocerán jamás. Envíales el poema y diles que lo leerás pensando también en ellos, que no se diga que no te gusta jugar con fuego.

    Excusa primaveral

    “En esa época me pongo fatal de la alergia, hasta el punto de quedar totalmente colapsado e incluso me han tenido que ingresar en alguna ocasión. No quisiera confirmar para después no poder ir en el último momento y dejaros con un cubierto colgando.” Si insisten, tú acepta y un día antes o esa misma mañana avisa de que no podrás ir. Advertidos estaban. Por supuesto no caigas en la trampa de hacer el ingreso en el número de cuenta, ibas a darles un sobre que ya no les darás porque...porque avisados estaban de que posiblemente no podrías ir, e insistieron, y ahora encima te hacen sentir mal. De verdad, así no se puede.

    Excusa melómana

    “Tengo entradas para el concierto de (insertar aquí nombre de cantante, grupo, orquesta) y no puedo desaprovecharlas, corren rumores de que va a ser su última gira.” Esta excusa requiere de un cierto trabajo de investigación y previsión. Busca grupos o cantantes lo suficientemente importantes y conocidos como para que sea creíble que no quieres perdértelos. Así mismo el precio de las entradas debe ser elevado, y estas muy difíciles de conseguir. Si hace falta, que el concierto sea en el extranjero, lo importante es tener todos los datos a mano y que el concierto coincida con el día de la boda. Si meses después te piden ver fotos recuerda, en el éxtasis del momento ni se te pasó por la cabeza hacerlas, preferiste gozar de la experiencia con todos los sentidos.

    Excusa de la fobia social

    “Lo paso realmente mal rodeado de gente que no conozco, y ese día sería injusto pediros que estéis pendientes de mi.” No son ellos, eres tú y tu carácter asocial. Agradéceles su comprensión y haz que se sientan especiales por ser de las pocas personas del universo a las cuales no te cuesta dirigirles la palabra.

    Excusa bomba

    “No lo había querido decir nunca antes pero siempre he estado enamorado/a de (insertar nombre de uno de los contrayentes), y no podré soportar ver como se casa. Te deseo toda la felicidad del mundo, pero yo me quedaré en casa llorando mi desdicha.” No se volverá a hablar del tema. De hecho, no se volverá a hablar.

    Excusa bomba con doble tirabuzón

    “Lo cierto es que desde que tuve ese pequeño escarceo erótico-festivo con (insertar nombre de contrayente) no puedo dejar de pensar en que ha sido de mis mejores experiencias en la cama, y no veo correcto lo de asistir al enlace, demasiada tensión sexual y una falta de respeto para su futuro marido/mujer.” Esto es un arma de destrucción masiva que ponemos en tus manos, tú sabrás si estás dispuesto a pulsar el botón.

    Excusa del single

    “Todo el mundo va a ir con pareja menos yo. Lo siento pero no quiero acabar en un rincón borracho y pensando en lo miserable de mi existencia.” Aunque te prometan y perjuren que habrá otros solteros en la boda, saca tu lado más dramaqueen y maldice tu suerte hasta que cesen en el empeño. Es una prueba de teatralidad y resistencia, pero sabemos que puedes conseguirlo.

    Excusa del gourmet

    “Sinceramente, no soporto los menús de boda. son caros, pretenciosos y luego nunca están al nivel. Preferiría una pizza, si me decís que hay pizza en el menú, voy.” Te acabas de marcar un all-in con un farol de proporciones bíblicas, pero tienes las odds de tu parte, así que mantén la mirada y procura no reirte o volarás por los aires la verosimilitud de tu excusa.

    Excusa de la falsa amistad

    “Yo no sé cómo decirte esto sin que suene fatal, pero uno de los dos debía hacerlo y ahora es el momento. Sabes que en realidad nunca hemos sido amigos, si acaso conocidos, la verdad, no entiendo la invitación. te lo agradezco, pero sé que lo haces por compromiso, y te libero de ese compromiso.” Es un poco cruel, pero te libras de futuros baby showers, bautizos, cumpleaños… Vale la pena, en serio.

    Excusa del dress code

    “Lo siento pero no permito que nadie me diga lo que puedo o no puedo ponerme.” Esta excusa es solo apta para aquellas bodas que tengan dress code, bodas en las que a los novios se les ha antojado vestir a todo el mundo como una gala de nochevieja de los 80, que se creen que su boda es el baile de la rosa de Mónaco o que piden que gastemos en sombreros y tocados lo mismo que si estuviésemos en Ascot. Tanto si lo que intentan imponerte es el color blanco de una boda ibicenca, como unos zapatos de tacón que no estás dispuesta a tener que sufrir, ahí tienes un muy buen motivo para ofenderte y renunciar a cualquier opción de asistir. Sobre tu cuerpo mandas tú.

    Excusa del NO sin mi hija

    “Mis hijos van donde yo vaya, y si ellos no están invitados, yo tampoco.” Enciérrate en ese argumento si la boda es sólo para adultos. No importa si la semana pasada estuviste de fiesta hasta las 6 de la madrugada fumando y bebiendo en tugurios que esperas que no pisen tus hijos en la vida. O que hace un mes lo dieras todo en el cumple de tu amiga Pepi en ese local de boys que hay en el paseo marítimo, al cual tampoco irías con tus vástagos. Hacer una boda sin niños es una afrenta personal que han ideado especialmente para despreciarte a ti y a tus pequeños retoños. No lo consientas. No vayas.