Excusas para no ir a una cena

Excusas para no ir a una cena

    Introducción

    Una situación en la que nos hemos visto envueltos todos como mínimo una vez en la vida (y algunos casi cada fin de semana), es en el compromiso de asistir a una cena a la que realmente no queremos ir. Sin importar la tipología del compromiso, ya sea familiar, con amigos, con colegas del trabajo, una reunión de antiguos alumnos o con los compañeros del gimnasio, clases de baile, teatro, macramé, senderismo o club de recogedores de setas… Hay momentos en lo que menos te apetece en la vida es tener que salir a cenar y socializar; ocasiones en las que darías lo que fuera por poder quedarte en casa, vestido como un mendigo y marcándote una maratón épica de series o películas, mientras engulles deliciosa comida basura traída a domicilio por tu repartidor de confianza. Un planazo ¿Verdad?

    Aún así no quieres que tu vida social se resienta, por eso en muchas ocasiones haces acopio de todas tus energías,te pones tus mejores galas, y acudes con una sonrisa a esa cena que sabes que te dejará agotado para lo que queda de semana. Si te sientes identificado y tan solo con leerlo te ha entrado no ya pereza, sinó auténtica angustia existencial, sigue leyendo, porque hemos recopilado para ti las mejores excusas para no ir a una cena.

    CONÓCETE A TI MISMO

    Pero antes de pasar a las excusas, hagamos un poco de instrospección. Es imprescindible que seas honesto contigo mismo y veas si es una situación a la que te ves abocado a menudo, si se trata de algo puntual, y cuáles son los motivos reales que te llevan a estar en la tesitura de tener que idear excusas para no ir a una cena. Pregúntate si eres un bienqueda que dice que sí a todos los planes que le proponen, y que luego se arrepiente y sale huyendo en el último momento. Si eres de este tipo de personas, te informamos de que tú solito te buscas los problemas, aunque eso ya lo sabías, y de que, y esto tal vez no te entra en la cabeza, quedas peor poniendo esa excusa para no ir a cenar que si hubieses dicho que no desde el principio.

    Por ese motivo, y para controlar esa impulsividad que te arroja a contestar afirmativamente a cualquier proposición que te hagan, te recomendamos que aprendas algunas respuestas evasivas como “consultaré mi agenda” o “me suena que tenía algo ese día, déjame que averigüe y te comento”, lo que te permitirá un tiempo de reflexión para elaborar una respuesta negativa. aunque a veces eso no es posible, y es tal el compromiso que el hecho de que acudas a esa cena a la que estás invitado se da por supuesto. Que no cunda el pánico, entre las excusas que te proponemos también hay algunas que podrás utilizar en el momento justo en que se anuncie la cena a la que no quieres asistir.

    UN PLAN A LARGO PLAZO

    Debes tener en cuenta además, que en muchas ocasiones esas cenas a las que te van a invitar, van a ser reiteradas, ya sea porque formas parte de una amplia familia unida, porque tus amigos son muy de salir a cenar, o porqué tienes un compañero de trabajo que ha decidido actuar como dinamizador y cohesionador, un “team buildier” según él, un pesado sin vida social ni amigos, que además se cree que va a heredar la empresa, a tus ojos. Reconocemos que se trata de dos situaciones de las que es difícil escapar, pero para ellas te recomendamos la construcción de excusas elaboradas que te sirvan de comodín siempre, algo a lo que aferrarte en cualquier momento y que ya no resulte extraño para nadie, sinó inherente a tu condición personal en particular.

    Puedes ser el canguro permanente de tus sobrinos porque tu hermana trabaja las noches del fin de semana (esta no colará con tu familia), o ser tú el que eche unas horas en algún trabajo extra de noche. Si escoges esta última opción, recuerda que debes trabajar en un sitio al que no se les ocurra ir a visitarte, así que nada de decir que eres camarero en el garito de moda. En realidad esta es una situación ideal, ya que no solo te permite ser previsor para elaborar una buena excusa para no ir a una cena además, fabricando no ya una excusa, sinó una coartada, podrás escoger a qué cenas ir y a cuáles no hacerlo, habrás tomado las riendas de tu vida y por fin podrás completar todas esas series que tienes a medias y afianzar tu relación con el repartidor de comida a domicilio. Enhorabuena, ya puedes hacerte con los mejores pijamas de esta temporada, los vas a necesitar.

    INSTRUCCIONES DE USO Y DISFRUTE

    Dejando a un lado todas estas consideraciones previas, y antes de pasar a darte las mejores excusas para no ir a una cena, nos vemos en la obligación de recordarte que hay una serie de pautas que deberías seguir si quieres que esas excusas te funcionen para el propósito para el que fueron creadas, y este no es otro que el proteger y mantener la buena relación con la persona o personas que han organizado la cena. No deseas herirlos, y es por ese motivo por el cual buscas una buena excusa para no ir a esa cena. Si no fuese así no te estarías tomando tantas molestias, así que ya que estás, hazlo bien. Para ello es esencial que suenes creíble y que no te pillen, evalúa cual es la excusa que se adapta mejor a tu situación personal y al tipo de cena a la cual vas a dejar de ir.

    Piensa en quienes son los asistentes a los que vas a privar de tu excelsa presencia mientras solidificas tu relación con el repartidor, el lugar en que va realizarse la cena, el tipo de comida que se va a servir, el rango de precios, la necesidad o no de que debas vestir de una determinada manera… Todos estos datos te van a ayudar a que recurras a la mejor excusa para no ir a una cena, y a partir de ahí, adáptala, retócala, dale forma y contenido y crea una auténtica historia que no tienes porqué contar, pero a la cual podrás recurrir en caso de ser interrogado. Tienes que poder mantenerte firme en tus argumentos, piensa en ti no como en un malqueda o un mentiroso, ahora eres un storyteller, actúa en consecuencia, sé profesional y no te achantes, convéncete de que lo que haces no solo es arte, sinó que además beneficía a todas las personas implicadas ¿A que ahora ya no te sientes tan mal? pués venga, vamos a por esas excusas para no ir a una cena.

    Lista de excusas parea no ir a una cena

    La excusa de la agenda

    “No apunté la cena en el calendar que tocaba y ahora veo que tenía otro compromiso previo”. Intenta no utilizar esta excusa con tus compañeros de trabajo o jefes, ya que da una imagen muy poco profesional. En cambio puede ser efectiva con familiares y amigos, a no ser que abuses de ella, con lo que seguramente te acaben regalando una agenda en papel para tu próximo cumpleaños.

    La excusa del dentista:

    “Justo hoy he ido al dentista y me han hecho un empaste/endodoncia/sacado una muela. No contaba con ello pero lo han considerado realmente urgente”. Es evidente que nadie pretendería hacerte pasar por el mal trago de asistir a una cena después del horrible dolor que habrás sentido, además del pánico y la consiguiente estocada a tu cuenta corriente. Si además lloriqueas con que te ha visto varias muelas picadas más, puedes repetir cuando lo necesites, aunque recuerda, tan solo tenemos 32 dientes y solamente 12 de ellos son molares. Pero si te vienes arriba con el dentista, y has decidido subvencionarle virtualmente parte de su chalé en la playa, siempre puedes hacerte unos bonitos implantes o ponerte unas fundas.

    La excusa del restaurante duplicado.

    “¿Donde estáis? Llevo 20 minutos esperando en Mesón Paco y aquí no viene nadie.” Asegurate de que existe otro restaurante con el mismo nombre en tu misma provincia e indignate por la no aparición de tus amigos a familiares después de casi media hora esperando. Ah, ¿que no era ese? no importa, en realidad tú no estás esperando ahí, pero ellos no lo saben. Por supuesto ahora ya no te da tiempo a llegar donde ellos están. Qué pena, otro día será. Utilizar solo una vez por cada grupo de amigos/familiares/colegas.

    La excusa de la pareja lianta:

    “Resulta que (inserte aquí el nombre de su pareja) ya se había comprometido a que fuéramos a una reunión familiar en la casa de sus tíos en el campo, y no me había dicho nada”. Quedarás como el pringado o pringada de la relación, pero si eso no te importa, convertir a tu pareja en el villano de tu película personal puede convertirse en un generador inagotable de excusas. A veces vale la pena quedar como un ser pusilánime si con ello consigues salirte con la tuya, incluso puede que te traten con más delicadeza, al sentirse frente a una persona maltratada por un cruel monstruo de los avernos. Eso si, no dejes que nunca conozcan a tu pareja, especialmente si se trata de un cándido ángel lleno de bondad y ternura.

    La excusa cultural:

    “Justo esta noche inauguran una exposición de escultura realizada con jeans de la talla 52 reciclados, como protesta ante la imposición de cuerpos normativos. Se trata de una nueva artista, una modelo ucraniana que renegó de las pasarelas y engordó hasta llegar a esa talla. Ahora usa sus pantalones vaqueros para hacer arte reivindicativo. El lugar de la exposición es secreto, nos lo enviarán por whatsapp una hora antes del evento. De hecho acabo de enterarme de que es esta noche, y por supuesto ya sabes que estoy sumamente comprometido con el movimiento body positive y soy un gran amante del arte, no puedo faltar. De verdad que lo siento.” ¿Cómo te has quedado? Pués si, así se quedarán ellos.

    Excusa de la gran final:

    “Resulta que mi hijo/sobrina/ahijada participa en un concurso de canción/baile y ha pasado a la final. No me perdonaría no ir a verla, no se puede jugar con los sueños e ilusiones de los niños, lo entiendes ¿verdad?” Cuando tu interlocutor te imagine en una final llena de niños-artistas amateurs, creenos, lo que va a sentir por ti será lástima, así que te aseguras que no se enfade y que incluso te tenga algo de compasión. Puedes utilizar esta excusa solo una vez al año por niño de la familia y desde los 3 a los 12 años de cada niño, como mucho se puede estirar hasta los 14. Si se te acaban los niños intenta entablar amistad con personas con hijos, a los que por supuesto querrás como si fuesen tus sobrinos.

    Excusa del aficionado al deporte:

    “Esta noche es la final Uganda-Nigeria sub 16, y estas cosas hay que verlas en directo, que luego entras en cualquier red social y por todo hay gente comentando como han quedado, y ya te han jodido la final.” Aficionate a los deportes, a todos, cuanto más extraños mejor. No hay día en que no se celebre una final de algo en alguna categoría. Es un filón a explotar. En caso de coincidir con alguien que tenga tu misma afición por el curling, tendrás que investigar un poco sobre jugadores, normas y todo eso, no vaya a ser que te pillen en un renuncio. Como consejo extra para poner una excusa para no hablar de esta excusa, hazte seguidor del equipo que suela perder siempre, así podrás decir que no quieres hablar sobre el tema porque te afectó mucho la última derrota.

    Excusa de cine:

    “Ya sé que dije que iría, pero no recordaba que esta noche se entregan los Oscar/ Goya/ Globos de oro/ Filmfare. Para mi es una tradición ver la gala, y no puedo romperla, además, ya he participado en una porra con un grupo de cinéfilos online, y la comentaremos a tiempo real. Es muy emocionante, la magia del cine, el glamour…” Llevas sin ir al cine desde que estrenaron El retorno del rey, pero eso ellos no tienen porqué saberlo.

    La excusa del viajero:

    “Resulta que me apunté a una de esas cosas de internet que te llevan de viaje sin decirte dónde ni cuándo y mira, me llamaron ayer. Me han dicho que lleve ropa ligerita, me da a mi que me voy a Marruecos…” No des muchos más detalles, ni recuerdes cual es la agencia que organiza esos viajes. Tampoco olvides olvidarte el móvil, o en su defecto, desconecta el GPS y conviértete en un experto photoshopero para hacerte tus fotos en Marruecos. Si han quedado muy bien, a por todas y súbelas a Instagram.

    La excusa del familiar sorpresa:

    “Ayer mismo llegó de Argentina una señora que por lo visto resulta ser una prima nuestra, ¡Flipa! Por supuesto tenemos que ponernos al día en muchas cosas, así que no podré ir. Lo lamento muchísimo.” Si la cosa se tuerce mucho siempre puedes recular a posteriori y que todo haya sido provocado por una confusión debido a los apellidos, o que la supuesta prima fuese una estafadora. Haz de tu vida un interesante culebrón y gózalo siendo el centro de atención de la próxima cena a la que sí pienses asistir.

    La excusa del amigo sorpresa:

    “Se me ha presentado de improviso uno amigo que vive en Helsinki al que hace años que no veía, y no puedo hacerle el feo. Nosotros siempre podemos hacer más cenas, pero él se marcha la semana que viene…” Y no, no puedes llevar a tu amigo a la cena porque tenéis cosas importantes y privadas de las que hablar.

    La excusa de la mascota enferma:

    “Tengo al gato con diarreas y no me atrevo a dejarlo solo. Si le ocurriera algo mientras yo estoy divirtiéndome por ahí no me lo perdonaría jamás.” Si tienes síndrome de Noé, esta excusa será la única que necesites el resto de tu vida ¿No es maravilloso?

    La excusa de la falta de liquidez:

    “Este mes he tenido muchos gastos imprevistos y he echado cuentas, no voy a poder ir de ninguna de las maneras.” El peligro de esta excusa es que se ofrezcan a invitarte, ya que por lo que sea, están deseando gozar de tu compañía. Si es así ten preparada la contrarréplica “Lo siento, me sentiría muy incómodo, te lo agradezco muchísimo pero no puedo aceptar.” Por supuesto si eres un gorrón reconocido no te van a creer, aunque seguramente si eres un gorrón reconocido no podrás evitar caer en la tentación de asistir a una cena a gastos pagados…

    La excusa de estar levantando el país:

    “Tengo muchísimo trabajo y tengo que terminarlo hoy, puede que me quede hasta las tantas. Disfrutad por mi.” Tu sacrificio por la empresa, por el país y por la economía mundial debe ser el trasfondo que de intensidad a esas palabras. De hecho si lo haces bien, lograrás que se sientan culpables por haber ido a esa cena.

    La excusa del trabajo de grupo:

    “No puedo estar más enfadado. Uno de los compañeros de clase con los que hacía el trabajo de grupo no ha hecho su parte y ha esperado a hoy para decirlo, y mañana es la entrega. Lo haremos el resto pero no puedo dejar que los otros carguen con el marrón solo porque yo tengo una cena.” Definitivamente, ¿quién no querría tener a su lado compañeros como tú? Contigo sí se puede contar siempre. Te estás labrando una marca personal de la ostia, sigue poniendo excusas para no ir a una cena, que estás que lo petas.

    La excusa de la alondra:

    “Me han endosado un cursillo mañana en otra provincia y tengo que levantarme a las 5 de la mañana, y aún tengo que preparar mis cosas. A las 20h como tarde debería estar ya en la cama si quiero salir a tiempo y rendir en el curso. A veces parece que no tienen a nadie más…” Y que bien te viene que así sea ¿verdad? Tu currículum tiene más hojas ya que la enciclopedia Espasa, deberías ser ministro, como mínimo.

    La excusa de la avería:

    “Acabo de llegar a casa y me encuentro que estoy sin luz/ gas/ agua. Tengo que arreglarlo urgente, no es algo que pueda esperar a mañana ¿Por qué todo me tiene que pasar a mi?” Si se ofrecen a ayudarte porque su cuñado es fontanero, recuerda que ya has llamado al tuyo de confianza, y que le estás esperando. Ante todo eres fiel a los profesionales que te prestan sus servicios, especialmente al repartidor que te traerá la cena esta noche…

    La excusa del transporte:

    “Mi coche me ha dejado tirado, no hay forma de arrancarlo.” Esta debes usarla cuando estés seguro de que están ya todos sentados y han pedido, o corres el riesgo de que alguno se ofrezca a venir a rescatarte.

    La excusa de la enfermedad:

    “Estoy con fiebre, creo que es gripe. Por si acaso me tomaré algo y me meteré en la cama. Rezad para que sea solo un resfriado, pero me temo lo peor.” Puedes sustituir gripe por cualquier enfermedad, pero que curse siempre con fiebre, por favor, la fiebre siempre queda muy bien y a nadie se le pasaría hacer salir de su casa a alguien que tiene fiebre, que eso siempre suelen ser mierdas contagiosas. Tienes un sistema inmunológico débil, sácale partido.

    La excusa del mes:

    “Estoy con la regla y no aguanto las molestias.” Solo creíble si eres mujer, por supuesto. Es una excusa a la que puedes recurrir cada mes y ante la que nadie pondrá ningún reparo. Ellas porque te comprenden, ellos porque prefieren no hablar de estos temas.

    La excusa del comensal indeseado:

    “Al final no iré porque me he enterado de que viene también cierta persona y no quiero joderos la cena, pero si me la encuentro van a saltar chispas, así que ya me sacrifico yo. Y no, no quiero dar nombres, no quiero que se cree mal rollo.” Es bastante ruín, porque el mal rollo ya está creado al convertir en sospechosos de ser tu archienemigo a todos los presentes en esa cena. Pero eso no debe preocuparte, lo importante es decidir de una vez que prefieres ¿Pizza o chino?